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Lágrima anclada

Nunca había llorado ninguna pérdida. Nunca le había dolido desprenderse de nada.

Hasta ese día.

Su llanto había sido tan celosamente encubierto que cuando al fin brotó aquella lágrima se resistió a separarse de ella. Desde entonces, ese tenue brillo frágilmente anclado a su pestaña la acompañó el resto de sus días.

3 Comments

  1. Megan
    Megan 1 de agosto de 2017

    Precioso Rubi, me encantó 🙂

  2. magali
    magali 31 de julio de 2017

    Soy fan de los micros. Y en concreto de los tuyos 🙂

    • rubisco
      rubisco 31 de julio de 2017

      Gracias, Magali :). Para mí, los micros son como la leche condensada: más cremosos y dulzones, y como se toman de poco en poco no llegan a empalagar.

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