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Trincheras de la vanidad

¿Y qué es poesía, si no es ego destilado,
si no es el alma que se escapa por las manos
y se impregna en el papel ayer perlado
y hoy portador de sentimientos tan mundanos?

¿Y qué ha de ser, si ni novelo ni relato
cuando escribo tales versos a destajo?
Sólo una idea, una idea sola y un acato
a no rehuirla por encima o por debajo.

Si la escritura es del egoísmo un acto
la poesía es el ego desatado.
Amor, odio, envidia, espera, lucha, pacto;
trincheras que la vanidad se ha arrogado.

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